oct 21, 2012 21:29 pm - Publicado por Margarita

Hola a tod@s ¿Qué tal habéis pasado esta semana tan variable en cuanto a climatología? ¿Bien?

Todos los que me seguís ya tenéis una idea clara de cuál es la línea de mi Blog: un lugar en el que tod@s  a los que os gusta cocinar y tenéis poco tiempo podéis encontrar ideas y soluciones sencillas (de productos cárnicos) con alimentos que se pueden encontrar en cualquier despensa y que partiendo de una receta básica se pueden idear diferentes soluciones.

Nunca me he considerado “crítica gastronómica” ni tampoco juzgaría la labor de ningún cocinero y mucho menos  en este Blog. Pero en la entradilla de esta semana he decido contaros el viaje, imprevisto, de 24 horas que he realizado a Cuenca y donde he tenido la suerte de descubrir (yo, Jesús ya lo conocía) un restaurante donde disfrutamos de una magnifica comida no sólo desde el punto de vista gastronómico.

Desde mi llegada a Cuenca, el Viernes a las 18 horas, una lluvia menuda y constante estuvo presente durante toda la tarde.

El sábado amaneció, aún, lloviendo  y a lo largo de la mañana la lluvia fue nuestra compañera en el recorrido que realizamos al casco antiguo de la ciudad.

Así, paraguas en mano, nos adentramos en sus callejuelas, parques  y ¡cuestas! descubriendo rincones de una gran belleza y valor arquitectónico

Disfrutamos de la paz que transmiten los colores del otoño, el verdor de los márgenes de los ríos, el olor a tierra mojada, la fuerza que desprenden las murallas, los edificios en posiciones que parecen retar a la gravedad y a los siglos.

 

 

 

 

 

Al mediodía fuimos a un restaurante, cerca de la catedral. Mi primera sorpresa, fue el local en sí, un espacio diáfano, muy luminoso y una decoración acogedora pero muy simple, como si nada sobresaliera. Después comprendí que lo importante, lo llamativo, lo elaborado estaba en la cocina y se reflejaba en los platos que probamos.

Ocupamos una mesa proxima a la cristalera con una vistas magnificas al rio y al lado de…

 

 

¡esta ventana!

 

Con la carta en la mano, mantuvimos una conversación con el Maître y aquí es donde descubrí el valor del lugar. Hablamos de la historia y los orígenes de algunos platos, su evolución y nos transmitió  su pasión por la gastronomía local, por el buen hacer y  como platos que por la variedad y mezcla de ingredientes puede resultar hoy en día fuertes o pesados, gracias a una cuidada realización, manteniendo su esencia, son platos deliciosos, aromáticos,  especiados en su punto exacto para no saturar.

Y nos deleitamos con:

Ajoarriero

 

Morteruelo con piñones

 

Caldereta de cordero lechal con setas y patatas

 

Carrillada de Ibérico con salsa de vino  añejo y castañas

 

 

Todo ello servido no solo con una magnifica profesionalidad sino haciendo que los clientes nos sintamos como en casa.

Y su última atención fue confirmarme que me hará llegar alguna de las recetas más tradicionales. Así que en cuanto las reciba y las prepare las compartiré con vosotros. Aunque dudo que los resultados sean iguales.

Gracias Jesús del Restaurante “Figón de Huécar”

Después de esta visita  a  Cuenca …

 

 

 

 

 

vuelvo a mi cocina y a mis soluciones del día a día.

El Jueves, antes del viaje, preparé una receta de cordero:

Cochifrito de cordero:

Necesitamos una pierna de cordero troceada.

Por la mañana la dejo macerando en un recipiente con vino y agua (un vaso pequeño de vino y un vaso grande de agua), zumo de 1 limón y tomillo. Tapamos y dejamos en la nevera hasta la hora de preparación.

Escurrimos la maceración y secamos los trozos de cordero.

En una sartén con abundante aceite de oliva ponemos 8/10 dientes de ajo sin pelar y abiertos al medio, añadimos la carne y a fuego fuerte dejamos freír, moviendo frecuentemente. Salpimentar.

Necesitará de 15 a 20 min. para estar bien frito y crujiente. Unos 5 min. antes de terminar se puede añadir un poco de tomillo.

Servir con patatas fritas.

Nota: Este es un plato que preparaban los pastores con cordero o cabrito. Posteriormente se empezó a cocinar con cochinillo.

Queda perfecto si se acompaña de pimientos verdes fritos.

 

¡FELIZ SEMANA!

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